Así aprendimos a ser hombres

Álvaro Campos Guadamuz

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Álvaro Campos Guadamuz

En abril 9, 2015, Publicado por , En Artículos ESI, Con Sin Comentarios

PRESENTACION

Hablar de masculinidad implica necesariamente hacerse miles de preguntas. Y esto es precisamente lo extraordinario de aventurarse en el tema: atravesar un mar de inquietudes y cuestionamientos que nos generan de manera inevitable más interrogantes, algunas respuestas quizás, pero sobre todo un espacio colectivo para la reflexión.

Cuando surge la palabra masculinidad aparecen en escena distintos comentarios, expresiones y actitudes. Algunos/as muestran extrañeza, otros/as preocupación, rechazo o sorpresa. Los hombres pueden intimidarse, defenderse, atreverse; y las mujeres dudar, aplaudir, angustiarse, indignarse o distanciarse. Todavía es un tema nuevo y aún más importante que esto, es un tema que moviliza en las personas reacciones diferentes. Lo importante es que mueve, por lo mismo, se transforma en un territorio que convoca a la duda, a la propuesta y luego al cambio.

Esta es una invitación, o diríamos mejor: una incitación al reto. La forma en que los hombres se relacionan con las mujeres, y en general con su entorno, es producto de siglos de un aprendizaje que nos ha robado alternativas, nos ha arrebatado la posibilidad de pensar en opciones distintas para vivir nuestras vidas. Esto nos exige ahora un alto en el camino para repensar la ruta. La realidad de los hombres centroamericanos, su cotidianidad, su manera de vincularse, tiene tremendos efectos en la vida de las personas, de las organizaciones y comunidades de nuestros pueblos. No solamente las mujeres sufren las consecuencias, los hombres mismos, niños y niñas, cada una de las personas con las que convivimos a diario. La violencia es asunto de todos y todas, sin embargo, en la gran mayoría de los casos es generada desde la cultura patriarcal: la fuerza, el poder y el control…¿No es hora ya, de empezar a hacer cosas diferentes a las de siempre, cuando hemos visto que las usualmente utilizadas hacen daño?…

Al final o al principio, repensar el camino, desaprender el rumbo y reinventarlo, es probablemente una forma de llegar a un lugar que se parezca más al encuentro. O al menos formularse las preguntas que puedan acercarnos.

Descubrir este módulo es definitivamente una manera de que los hombres recorran, a gusto, la historia propia. Con ganas, con acuerdos y desacuerdos, con diferencias y resistencias, con timidez o preocupaciones, no importa. Hablar del tema y plantearlo es, desde ya, un gran inicio. Estos tres ejemplares de “Pautas para facilitadores de talleres de Masculinidad en América Central” conforman una singular propuesta a la reflexión individual y colectiva, prometen un proceso que retoma la experiencia, la vida cotidiana y el análisis de la realidad, para los hombres y desde los hombres. Bienvenidos entonces, a este particular recorrido por las masculinidades.

Christiane Eppelin Maika Bissinger OSA

 

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