Daniel Stabio

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En mayo 1, 2015, Publicado por , En arte y ed sex, Con Sin Comentarios

Cuando dejes de verme así (2)

 

Si bien a priori la sencillez de la figura transmite un mensaje orientado a reflejar la violencia de todo tipo que se ha ejercido y se ejerce sobre gran cantidad de mujeres alrededor del mundo; también pretende hacer visible esa silenciosa y natural fortaleza de la cual son dueñas y que despliegan en cualquier ámbito en que deban desarrollarse o circunstancia que atraviesen en la vida.
Sin fanfarrias que anuncien sus victorias, o palabras que alienten sus inquebrantables voluntades, día a día no eluden el compromiso para con los demás, con o sin alguien que las acompañe, ya sea en labores solidarias en el cuidado de su hogar o el trabajo en el que se desempeñan; no huyen ante las dificultades que afrontan en beneficio de sus afectos; los hijos son receptores casi por designio divino de una incondicional y misteriosamente implícita abnegación. No se escucha quejido por la falta de buena fortuna, ni por las interminables horas que tejen los días y los años, no desesperan por alcanzar una meta, no reniegan de sus postergaciones, parecen poseer un saber innato de las condiciones que establece la vida a sus vidas.
Son el motor de la familia, y aunque a veces todos sus sacrificios y cuidados sean pagados con ingratitud y olvido, seguirán firmes, dispuestas de por vida, resistiendo inagotables.
Resulta inevitable preguntarse ¿qué misteriosa e incomprensible fuerza las impulsa? como si algo inmensamente poderoso las empujara llevándolas en una sola dirección, hacia adelante, siempre hacia adelante.
Parecieran estar hechas de roble y acero, pero a la vez tienen la flexibilidad que permite a la ternura encontrar albergue en su ser, para luego entregarla sin reparos a los demás. Cuando aparentemente están al límite de su resistencia física y mental, opera en ellas una especie de sistema de reinicio y comienzan una vez más; hasta con resignación en los tiempos de mayor adversidad, pero siempre subyacente está esa silenciosa fortaleza diciéndoles que la marcha se puede demorar pero nunca detener.

D. S.

 

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