Discursos que circulan en la escuela sobre la educación sexual

Nélida Beatriz Gelroth, Lidia Amanda Lucero y María Cristina Villata

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Nélida Beatriz Gelroth, Lidia Amanda Lucero y María Cristina Villata

En junio 16, 2014, Publicado por , En Artículos ESI, Con Sin Comentarios

 

Están muy bien documentados los diferentes tópicos en los cuales se manifiesta la cultura androcéntrica en la educación formal. Estamos al corriente de diferentes investigaciones que dan cuenta del sexismo en el lenguaje, de abordajes sexistas en los contenidos escolares y de prácticas sexistas en la cotidianeidad de la vida escolar. Menos desarrollados están los temas referentes al cuerpo y la sexualidad en la escuela y no por ello menos relevantes ya que, partiendo del supuesto que la sexualidad es construida a lo largo de toda la vida y que los cuerpos cobran sentido socialmente cabe preguntarnos ¿cómo la escuela ejerce la pedagogía de la sexualidad?, ¿cómo contribuye con sus prácticas y sus lenguajes a la efectivización de las marcas sobre el cuerpo de los-as sujetos-as que allí habitan? En este caso, me abocaré a pensar en los-as sujetos-as-cuerpos- identidades adolescentes.

Si pensamos que la relación de un sujeto con su cuerpo como nos enseña Piera Aulagnier depende de la articulación de tres órdenes de factores: la actividad de las zonas sensoriales, el poder del deseo y el discurso cultural sobre el cuerpo imperante en un período histórico determinado podremos reconocer la importancia que tiene en este momento de nuestro país plantearnos los temas relacionados con la sexualidad en la escuela, tomarnos un tiempo para debatir en la comunidad educativa qué entendemos por educación sexual ya que el mero dictado de leyes que la impongan en la curricula no garantizará a nuestros-as alumnos-as el ejercicio pleno de su propia sexualidad.

Me resulta interesante analizar en paralelo el discurso de los-as adultos-as sobre la educación sexual en la escuela, en este caso, los-as directivos-as de las instituciones que visitamos y compararlo con el discurso de los-as alumnos-as tratando de reconocer coincidencias y/o divergencias. Cuando me refiero a discurso lo entiendo desde la perspectiva foucaltiana, discurso como “tecnologías”, como síntesis de significaciones y prácticas, en tanto efecto y también causa de las relaciones sociales que establecen los sujetos y a los sujetos. “Es la economía de los discursos-quiero decir-su tecnología intrínseca, las necesidades de su funcionamiento, las tácticas que ponen en acción, los efectos de poder que los subtienden y que conllevan-,es esto y no un sistema de representaciones lo que determina los caracteres fundamentales de lo que dicen” . Por lo tanto por discurso entiendo no sólo lo que se expresa sino y fundamentalmente lo que se produce, lo que se hace en un determinado contexto de significación.

Se desprende de la investigación que estamos llevando a cabo en el marco del Proyecto UBACyT 2003-2005 que cuando hablamos de educación sexual en la escuela la función de la escuela es prevenir…Prevención.
De qué se trata de cuidar en la escuela a los y las jóvenes? De las consecuencias “no” deseadas del ejercicio de su sexualidad. Pero… ¿cuáles son las consecuencias “sí” deseadas? ¿Qué lugar tienen en la escuela? Hay lugar para hablar del deseo y del placer? Se habla de la misma manera de la sexualidad femenina y masculina? Es el discurso del deseo el que permanece silenciado en la mayoría de los establecimientos, el que apunta a examinar la propia experiencia en sus dimensiones positivas y negativas y a construir el conocimiento que permitirá experimentar la vida sexual como una fuente de felicidad y placer.

Cuando los-as adolescentes toman la palabra ….
Reconociendo la mediación de la palabra en la construcción de la subjetividad hablan ahora “las chicas y los chicos” que habitan con sus cuerpos sexuados las escuelas medias.
Sexo-drogas-rocknroll fue un lema que caracterizó al movimiento juvenil de los años 60 y que se instaló en el imaginario popular asociando a los-as adolescentes con un ejercicio descontrolado de sus prácticas. Contrariamente a lo que podríamos suponer en cuanto a la vivencia de una sexualidad adolescente libre, desprejuiciada y relacionada a la cadena simbólica de drogas-alcohol-descontrol, lo que se desprende del trabajo grupal es que los-as adolescentes se encuentran ciertamente muy preocupados-as por el contagio de ETS y los embarazos adolescentes lo que transforma la sexualidad en una sensación de peligro-riesgo más que de placer y libertad.
Esto lleva a que en la mayoría de los casos los-as adolescentes compartan la preocupación de los-as adultos-as por enfocar la educación sexual desde el punto de vista de la prevención.
“la entrevistadora (E) pregunta: y si hubiera educación sexual en las escuelas… ¿para qué creen que serviría?
Alumna (A): _ para que uno se de cuenta de qué está hablando, para que se de cuenta una persona de cómo cuidarse, para que se prevenga…
E: ¿para que se prevenga de qué?.¿de qué estamos hablando?
A: del embarazo.
A1: del sida…
A: yo tengo un nene de 8 años.
A2: yo no sé las cosas que me puedo agarrar, yo una vez no usé preservativo, tenía 16 años, no me cuidé con nadie, no sabía yo…ahora no sé muchas cosas, pero sí me cuido”. El mismo grupo aporta: _“¿qué les interesaría si existiera la materia educación sexual?
Alumno: _ prevención…que te enseñen cómo prevenir enfermedades…”.
De acuerdo a la encuesta realizada por el CELSAM y publicada por el Diario Clarín el 28/09/05 la mitad de las encuestadas, de 13 a 19 años, expresa que no usó anticonceptivos porque pensaba que no iba a quedar embarazada y más del 60% de las adolescentes que va a ser madre no planificó su embarazo…nuestra investigación lo confirma:
“E pregunta: _ y qué temas se deberían tratar en educación sexual? A:prevención, llevar preservativos…”
Y continúo citando la publicación periodística: “el 61% de las encuestadas no planificó el embarazo.
Entonces… algo falló. El 47% dijo que no pensó que quedaría embarazada.
Esto se relaciona con una peligrosa, pero popular fantasía que sostiene que “nadie se queda embarazada en la primera relación”. El 15% supone que usó “mal” el método anticonceptivo elegido, y otro 15% admite no saber qué pasó.”
Cómo podríamos explicar esta aparente coincidencia entre el discurso docente y el discurso adolescente sobre los requerimientos de educación sexual en la escuela? Es que los adultos han sabido captar las verdaderas necesidades adolescentes? ¿Es qué los-as adolescentes se hacen cargo de la repetición del discurso hegemónico que coloca a la sexualidad del lado de la biología y la

medicina y no del lado de la sexología y la psicología? Por qué los-as sujetos-as de la educación sexual “piden” prevención y tratan las cuestión del “cuerpo humano” desde el enfoque de la medicalización y la biologización de la sexualidad? Dónde quedaron los sentimientos, las emociones y los afectos tan propios de esta etapa evolutiva que estamos analizando? En qué tiempo y espacio y con qué referentes se cuenta, en la escuela, para poder unificar la dimensión biológica con lo afectivo que implica la sexualidad?

Podríamos decir que las ideologías como sistemas de pensamiento, creencias y normas que participan en la regulación social y que se reproducen en las instituciones a través de las personas son muy difíciles de visualizar y por lo tanto operan como modo de control.El concepto de representación social es una categoría válida para la comprensión de estos resultados. “…Las representaciones sociales son pensamientos constituidos y constituyentes, son estructuradas e irreductibles a otras formas de pensamiento social. Su constitución basada en los procesos de anclaje y objetivación determinan las posibilidades de los sujetos de comportarse frente a un fenómeno, en este caso, la sexualidad…” Pueden los-as adolescentes despegarse del discurso hegemónico sobre la educación sexual que impera en la sociedad que se difunde por los medios de comunicación, que se “debate” en las familias? Discurso en el que todos y todas estamos inmersos? … No perdamos de vista que los sistemas sociales se especializan en la coerción del placer, regulando sus dimensiones, adaptando su función a la reproducción y contraponiéndola al deseo, que se encuentra al margen de la procreación…” así nuestros jóvenes parecen responder a lo que se espera de ellos-as aún sin saberlo.

Pero como “….la sexualidad es un proceso histórico, social y psíquico incesante. Como toda producción humana, tenemos relaciones de conformidad y de resistencia, de cooperación y de conflicto, donde se producen significados que llevan a legitimar objetivos y valores que proponen acciones comunes” también podemos leer en las entrevistas la necesidad de incluir otros tópicos para la educación sexual. Aún hablando de prevención, muchos de ellos-as hacen énfasis en que les enseñen algo sobre el cuidado de sí y de su cuerpo y lo más interesante aún es reconocer que sin mencionar la perspectiva de género las representaciones sociales de la sexualidad en los-as adolescentes aparecen atravesadas con una lógica de género que asigna características diversas y jerarquizadas a varones y mujeres.

“Entrevistadora ¿Qué temas?
Alumnas: Maternidad, cómo cuidarse, la importancia de tener una criatura.
Una dice: Hay mucha ignorancia y entonces es necesaria la información en la escuela.Otra dice que otro tema a trabajar sería el hecho de ser mujer, que te respeten y respetarse a una misma. Dice que la sexualidad es de a dos entonces para los varones también tendría que ser. Las mujeres y los varones tendrían que estar juntos en un taller de educación sexual.
Una de las alumnas dice… “nosotras cargamos con el embarazo 9 meses “
Otra dice que los varones tienen que aprender a respetar a la novia.”

Así lo demuestra la encuesta anteriormente citada cuando revela que “al parecer las chicas empiezan a cuidarse luego de estar en pareja, es decir, se cuidan más

mientras llevan adelante una relación estable que en una relación ocasional o que recién se inicia. El problema acá es que además de no prevenir el embarazo, no se tiene en cuenta el riesgo de contraer una infección transmisible sexualmente. Un dato que preocupa en términos de género es que un 5% de las chicas dijo que creyó que “se iba a cuidar él”, con lo que se desprende que no hubo demasiado diálogo antes de tener relaciones, y lo que es peor, suponen que la responsabilidad la tiene el varón. En este sentido, hay otra respuesta inquietante: el 20% de las chicas asegura que los varones “saben más”, porque tienen mayor acceso a la información…”Rupturas, resistencias y nuevas palabras son algunas de las posibilidades que encontramos de introducir cambios en este discurso aparentemente monolítico sobre la educación sexual. La posibilidad de incluir cuestiones tales como el aborto, la homosexualidad, el maltrato sexual y las violaciones; en menor medida hablar sobre la pareja y el placer son algunos de los intersticios por los cuales podemos ir apostando a la construcción de una verdadera democracia sexual que parta del deseo de los-a educandos –as. “Entrevistadora: ¿Hay otros temas?

Una dice cómo llevar tu vida si tenés HIV porque debe ser complicado tanto sexualmente como socialmente, te aislás. También hablar de la homosexualidad que si bien ahora se acepta un poquito más también sería interesante hablarlo. Siempre se habla de sexualidad entre mujeres y varones, también se podría hablar de sexualidad entre mujeres y entre varones, entonces habría que hablar para que los que son homosexuales se sientan más libres.

Otra dice tratar el tema del ataque sexual, la violación, el maltrato sexual.
Otra dice conocerse, hasta qué punto tengo que respetar mi cuerpo como mujer y también para los varones.”

No son los ítems que aparecen con mayor frecuencia, están apenas mencionados. Son temas considerados tabú para una sociedad que vive inmersa en la doble moral patriarcal ¿por qué suponer que nuestros-as jóvenes podrían nombrar-lo-se sin correr el riesgo de quedar en la frontera de lo permitido-prohibido? Necesitamos pues más que una moral basada en valores absolutos una ética que permita manejar una variedad de opciones. Sabemos que la escuela enfrenta a cada sujeto con un dispositivo social que le organiza todo, su propio destino, su experiencia social y su subjetividad.Conociendo la importancia de la educación para la constitución de las subjetividades y reconociéndola como instrumento de reproducción pero también de liberación es que tenemos que contribuir los-as docentes al desmantelamiento de estos viejos discursos.

Adultos-as y adolescentes puestos a dialogar para construir un discurso común que pueda re-presentarnos -los-as desde el propio deseo.
Desde los-as que serán educados-as aparece la necesidad de incluir la Educación Sexual en la escuela fundamentalmente reconociendo que: “Tendría que haber porque hay chicos que no saben nada y lo que no aprenden en la casa tendrían que aprenderlo en otro lado.Lo que no tienen en la casa lo buscan en otro lado…” tal como expresan dos alumnas en nuestros grupos escolares.

Una de las preguntas de la encuesta del CELSAM era de dónde obtienen la información las adolescentes? El 90% contestó que en la escuela, y sólo el 35%

aseguró hablar del tema con los padres. “El número es bajo, muy bajo. Por eso es fundamental que haya educación sexual en las escuelas, ya que evidentemente es el lugar donde los chicos reciben más información”, sostiene Alicia Figueroa del Comité de Desarrollo del CELSAM.Y asegura que el 94% de las chicas opinó que “es importante que haya educación sexual en la escuela”. Figueroa remarca otro peligro: el 25% dijo informarse mirando televisión o leyendo revistas, y estos temas no están diseñados para ellos, se tratan con liviandad en historias de ficción o programas de entretenimiento”.

“Las experiencias sexuales adquieren un sentido u otro según los sistemas de roles y vínculo, o sea, la trama social en la que ocurren, según los recuerdos, mitos y creencias que traemos de nuestra experiencia pasada y según cómo consideremos que esas experiencias de la sexualidad se integran a nuestro proyecto de vida…” este es el gran desafío de la escuela hoy… escuchar qué otros discursos sobre la sexualidad rondan nuestras aulas…qué esperan nuestros- as jóvenes…y pensar cuáles son las herramientas que necesitamos para dar respuestas…

Lic. Gabriela A. Ramos

BIBLIOGRAFIA

Epstein, D. y Johnson, R. “Sexualidades e institución escolar”. Ed. Morata. Madrid.2000-
Foucault, Michel. “Tecnologías del yo”. Barcelona. Paidós.1996.
Fridman, Cristina. “Educación sexual: política, cultura e ideologías”. En Novedades Educativas. No 150-Junio 2003- Argentina.

Morgade, Graciela. “Aprender a ser varón, aprender a ser mujer”.Ed. Novedades Educativas.
Rodríguez Martínez Yuriria A. “La perspectiva de género: un eje básico para la comprensión de la sexualidad de los y las adolescentes.” En La Ventana Sur. No12. Año 2000.UNAM.

Weiss, Martha. “Educación sexual infantil/juvenil” en Ensayos y experiencias No 38. Ed. Novedades Educativas

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