Diversidad sexual como diversidad Cultural

Lic. Gabriela A. Ramos

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Lic. Gabriela A. Ramos

En abril 9, 2015, Publicado por , En Artículos ESI, Con Sin Comentarios

INCLUSIONES y EXCLUSIONES del CONCEPTO de DIVERSIDAD CULTURAL.

El concepto de diversidad que nos convoca al mismo tiempo nos llama a debate. ¿De qué diversidad hablamos? Hablamos de diversidad en el sentido de “usos de la diversidad” entendidos como “desenlaces no necesariamente previsibles de comportamientos relacionales”.

El objetivo del presente trabajo es plantear, desde la teoría queer, algunas incomodidades teóricas acerca de las implicancias político-pedagógicas del discurso de la diversidad cultural.

Habitualmente cuando en la escuela nos referimos a la diversidad cultural pensamos en estrategias didácticas para trabajar con niños-as y jóvenes que pertenecen a sectores vulnerados, con su problemática particular sobre todo después de la crisis 2001 y tenemos muy presente la variable “clase social” para su enfoque. También podríamos enfocar la diversidad tomando en cuenta las diferencias culturales que provienen de familias de países limítrofes y que nos interpelan con sus costumbres: otros modos de hablar y de relacionarse entre pares y con los adultos, otras comidas, otros modelos para pensar la organización familiar y muchas veces hasta otros matices para las mismas creencias religiosas. No dejamos de pensar en cómo incluir a los-as estudiantes provenientes de países asiáticos. También, dentro de la educación para la multiculturalidad encontramos interesantes desarrollos que plantean la cuestión de los pueblos originarios y diversas etnias nativas, sobre todo en regiones como el NOA y el NEA favoreciendo, por ejemplo, el bilingüismo.

¿En cuántos casos abrimos el concepto de diversidad para pensar las diferencias de géneros en la institución escolar? ¿Cuántos planteos teóricos y desarrollos pedagógicos existen sobre el tema? ¿Cuánto silencio lo rodea? ¿Incluye el concepto “diversidad cultural” a la “diversidad sexual”? ¿Estamos pensando en una educación inclusiva y democrática también para los, las, lxs alumnos-as-xs1 que no respondan necesariamente a la heteronormativad obligatoria? O será que el concepto “diversidad cultural” instala en el mismo acto de su enunciación un doble proceso de inclusión-exclusión que si no lo ponemos en cuestión puede profundizar la función homogeneizante y estigmatizante que una educación que pretenda lograr la equidad debería esforzarse por evitar?

 

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