Educación sexual integral en la escuela secundaria

Ministerio de educación de la Nación

Home  /  Documentos ESI  /  Educación sexual integral en la escuela secundaria

Ministerio de educación de la Nación

En abril 16, 2015, Publicado por , En Documentos ESI, Con Sin Comentarios

A SEXUALIDAD COMO CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA Y SOCIAL

Situar el lugar desde donde venimos pensando la sexualidad y pensar en una educación inclusiva de la sexualidad implican, fundamentalmente, hablar de la teoría de género y de la perspec- tiva de los derechos. El género como concepto relacional es transformador de miradas, productor de visibilidades y revelador de las relaciones de poder que constituyen lo femenino y lo masculino en el seno de un sistema de diferencias, jerarquías, hegemonías y subordinaciones. Asimismo, reconocer la dimensión de los derechos sexuales que ha cobrado relevancia en las últimas décadas y de las formulaciones relativas a la construcción de las identidades sexuales y la orientación sexual, es tarea fundamental a la hora de pensar la sexualidad como construcción histórica y social. Estos conceptos habilitan paradigmas que desplazan las perspectiva biomédica y moral dominantes que por mucho tiempo han dictado el deber ser de una supuesta normalidad.

Algunas consideraciones adelantadas en la primera parte del módulo han mostrado que hacerse mujer o varón es un “trabajo” complejo, vinculado con condiciones históricas, personales, so- ciales, culturales y políticas particulares. En el mismo sentido, existe un proceso conformado por las vicisitudes de “hacerse” madre o padre y de habitar organizaciones familiares, hoy recon- figuradas en relación a modelos tradicionales. En este sentido, el ámbito educativo y el escolar, en particular, son espacios donde se despliegan aprendizajes no siempre explícitos y visibles en torno a cómo ser mujeres o varones, madres y padres, actuales o futuros. Una adolescente, por ejemplo, pensada exclusivamente como próxima madre y esposa, deberá educarse a partir de sus fragilidades y sumisiones para garantizar la consolidación de la familia pensada tradicionalmente, según relaciones de género estereotipadas y jerárquicas. Por su parte, el “hacerse hombre”1 supone,en numerosas culturas,conquistar un estado difícil y trabajoso, cruzar un umbral crítico mediante pruebas en algunas culturas, realmente cruentas y agotadoras– que tienen un carácter demostrativo, de esfuerzo y sacrificio. Gilmore afirma que, en la mayoría de las sociedades se presentan tres imperativos masculinos altamente competitivos: embarazar a la mujer, proteger a los que de él dependen y mantener a sus familiares. Así: “Los ideales de virilidad obligan a los varones a superar su inercia innata y sus temores y a `trabajar ́ tanto en el sentido de energías que se disipan como en el de ser eficiente o `útil ́ a la hora de hacerlo”, lo cual finalmente lleva al autor a preguntarse por qué esto debe ser así.

 

 

Descargar documento PDF

 

fondo


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>